Introducción

 

 

La preparación del jabón es una de las más antiguas reacciones químicas conocidas. Durante siglos la elaboración de jabones fue una tarea casera empleándose para ello cenizas vegetales y grasas animales o vegetales. Posteriormente se sustituyó la ceniza por álcalis.

Su elaboración se describe con numerosas recetas cuyo denominador común es:

Grasa (o mezcla de grasas) + lejía de sosa caústica —> jabón + glicerina

A diferencia del proceso industrial, en la realización del jabón artesanal la glicerina no se separa, forma parte del producto final para así humectar la piel.

La enorme variedad de jabones presentes en el mercado se explica por la gran variedad de aceites y grasas que se pueden saponificar y del proceso de elaboración empleado.

Las grasas naturales no son sustancias puras, las conforman diferentes ácidos grasos en diferentes proporciones. Esto implica que para obtener un determinado jabón con determinadas propiedades como textura, dureza, solubilidad, facilidad para hacer espuma, etcétera, los jaboneros trabajan con mezclas de grasas.

Si en ésta predominan los ácidos grasos saturados originarán jabones duros y compactos, mientras que si predominan los ácidos grasos insaturados generarán jabones blandos y menos compactos.

Ácidos grasos saturados

Son ácidos grasos sin dobles enlaces entre carbonos y por tanto tienden a formar cadenas extendidas. Se ven como grasas sólidas, llamadas comúnmente “grasas duras”.

manteca-karite

 

  • Ácido laúrico (ácido dodecanoico) – Aporta espuma y limpieza.
  • Ácido mirístico (ácido tetradecanoico) – Aporta dureza, limpieza y espuma.
  • Ácido palmítico (ácido hexadecanoico) – Aporta dureza y persistencia en la espuma.
  • Ácido esteárico (ácido octadecanoico) – Aporta dureza y persistencia en la espuma.

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Ácidos grasos insaturados

Ácidos grasos insaturados. Son ácidos grasos con dobles enlaces entre carbonos. Cada doble enlace origina un “codo” que impide formar cadenas de ácidos grasos extendidas, por lo que macroscópicamente suelen ser líquidos a temperatura ambiente, denominándose “aceites”

acidos grasos insaturados

 

 

  • Ácido oleico, (ácido cis-9-octadecenoico) – Aporta acondicionado.
  • Ácido ricinoleico – Aporta limpieza, espuma y acondicionado.
  • Ácido linoleico (ácido cis, cis-9,12-octadecadienoico) – Aporta acondicionado.
  • Ácido linolénico (ácido cis-9,12,15-octadecatrienoico) – Aporta acondicionado.

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En la siguiente tabla están indicadas la cantidades de cada uno de estos acidos contenidas en los diversos aceites.

COMPOSICION DE LOS ACEITESa

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¿Por qué limpia el jabón?

Lo que confiere al jabón su peculiar habilidad para limpiar la ropa es que sus moléculas tienen doble personalidad: un extremo huye del agua -es hidrófobo- y tiende a unirse a la grasa, mientras que el otro es hidrófilo, le encanta el agua.

Obviamente el efecto “tirón” del lado hidrófilo debe ser mayor para poder arrancar la suciedad de la ropa, al que ayudamos cuando frotamos la prenda. Al final queda una diminuta gota de suciedad rodeada por una envoltura de jabón, un proceso que se ve favorecido en agua caliente.

 

Diferentes procesos para elaborar jabón sólido por medio de la saponificación

 

Proceso en frío

Consiste en partir de los reactivos iniciales en frío. Se elaboran con hidróxido sódico (sosa caústica) y se obtienen jabones duros. Cuando la fórmula incluye grasas duras, estas se calientan y se mezclan con grasas líquidas para conseguir una mezcla con un menor punto de fusión y por tanto líquida a temperatura ambiente.

Los jabones obtenidos por este proceso se deben someter a un proceso de curado. Esto consiste en dejarlos reposar de 4 a 8 semanas. Durante este tiempo la reacción de saponificación se completa, por lo que el jabón va adquiriendo un pH menos básico. También pierde el exceso de agua y endurece.

Proceso en caliente

Se denomina así al proceso de fabricación del jabón similar a la elaboración en frío pero que implica acelerar la saponificación por medio de calor.
El jabón, una vez está bien trazado, se somete a una temperatura aproximada de 80º, se remueve bien y se vuelve a calentar hasta que el proceso de saponificación se completa (aprox. 2 horas), momento en que se añadirán los activos y aceites esenciales que se deseen.

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